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Son muchas veces las que a lo largo de los años nos han hecho esta pregunta y otras parecidas sobre la agresividad canina. Ciertamente es difícil incluir más prejuicios y tópicos en una misma frase, y verdaderamente triste cuando esa pregunta te la hace otro educador canino.

Para empezar, que sea un rotweiller no nos da a priori mucha información más allá de su tamaño aproximado y su apariencia física. Definirlo como agresivo puede incluir desde un perro que gruñe hasta aquel que ha causado heridas graves, y esto depende del punto de vista del observador. Así que como rotweiller agresivo podemos entender desde un cachorro que gruñe cuando le ponen la comida hasta un macho adulto sin castrar que ha mandado al hospital a varias personas.

El tema de las salchichas también es interesante. Si la pregunta es ¿puede que utilices salchichas u otro tipo de refuerzo en forma de comida en alguna de las fases de tratamiento? La respuesta es que probablemente si. Pero si lo que nos están preguntando es ¿tratarías un animal que muestra comportamientos agresivos exclusivamente dándole trozos de salchicha? Evidentemente no, pero tampoco creo que nadie nos haya escuchado a nosotros, y a ninguno de nuestros compañeros de profesión, afirmar tal cosa.

Así que… ¿cómo nos enfrentamos a este problema?

Pues para empezar, recabando más información sobre el perro. Además de la raza, es importante conocer su edad, sexo, si está o no esterilizado, su procedencia (comprado, adoptado, regalado, rescatado…), si tiene alguna enfermedad o si sufre dolor. También cómo son esas reacciones agresivas, en qué contexto, con qué frecuencia, si han evolucionado con el tiempo y qué han intentado para solucionarlo.
Por otra parte, es importante conocer cómo es su día a día, si está bien alimentado, si hace ejercicio adecuado, y en general si tiene cubiertas sus necesidades básicas a nivel físico y psicológico. Y finalmente, hacemos preguntas sobre su entorno, quién vive con el perro, si hay niños, si hay otros animales, si todos están en condiciones de colaborar, si disponen del tiempo y los recursos necesarios.

Una vez disponemos de toda esta información, hacemos nuestra propia valoración del perro, pues nadie debería hacer un diagnóstico a través de las observaciones de otros. Observamos, testamos, e incluso hacemos grabaciones. Y a partir de ahí diseñamos un plan de trabajo adaptado a las circunstancias de ese perro en particular donde se implican las personas que conviven con el. Nosotros no arreglamos perros, evaluamos al animal y vamos trabajando distintos aspectos, ajustando constantemente las pautas a la evolución de este.

Así que parece que no, no arreglamos rotweiller agresivos con salchichas…

 

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2 Comments

  1. Jorge el 12/03/2016 a las 23:31

    ¿Enserio? ¿Nada más? ¿La foto de una raza de perro bastante polémica con una pregunta que ridiculiza la idea de que la agresividad canina no se trata solo a base de refuerzos positivos? y a continuación un «elaborado» post en el que no se explica nada más, que como realizar una entrevista a un propietario o de como llevar a cabo un estudio exhaustivo de su perro…

    ¿Ahí es donde se supone que se iba a ridiculizar a los «catetos» que mofan o dudan del adiestramiento en positivo? Para mi gusto en el post lo único que ha quedado bien claro que no hay respuesta rápida para la pregunta (¿sólo con salchichas?)

    Si alguien realiza la pregunta (Y un Rottweiler agresivo ¿También lo arreglas con salchichas?) La imagen que tiene esa persona en la cabeza, es la de un perro de más de 35 kg con una conducta realmente peligrosa para la sociedad. No la del típico perro que ladra a las bicicletas pero ni siquiera se acerca a ellas. (Pero eso ya os lo habríais imaginado)

    El post, como reclamo para propietarios perdidos en el mundo del conductismo o para dar a conocer cual es vuestra manera de trabajar en las primeras sesiones, está bien… Pero el hecho de querer insinuar que las técnicas de modificación de conductas llevadas a cabo únicamente con refuerzos positivos son realmente efectivas sin ni siquiera aclarar si de verdad el adiestramiento basado en refuerzos positivos y castigos negativos es tambien efectivo para casos en los que el perro puede llegar a considerarse un «Potencial peligro para su entorno» es un poco extraño ¿no?

    Decir que educáis en positivo esta muy «guay» pero el hecho de querer concienciar a las personas de que se pueda rehabilitar psicológicamente a un perro «sea el caso que sea» solamente mediante refuerzos positivos (Salchichas) Me parece un poco inútil después de ver el poco argumento en este post. <3

    • Almudena Ortiz el 16/03/2016 a las 09:52

      Estimado Jorge,
      el artículo no busca ridiculizar a nadie, sea de la opinión que sea, y por supuesto no hemos llamado ¨cateto¨a ninguna persona, ni nada similar. La pregunta que encabeza el post es real, y de hecho me la suelen hacer más educadores caninos que propietarios. No hace falta irse muy lejos, sólo leer algunos comentarios de otros post en esta misma página.
      Precisamente la idea del artículo es informar a los propietarios de que no existe una forma rápida de solucionar un caso de agresividad (y no creo haber escrito en ningún sitio que educar en positivo sea guay), no hay técnicas mágicas ni definitivas. Creo que me ha malinterpretado al describir la base de nuestro trabajo, pues lo principal desde mi punto de vista no es cómo vas a trabajar el problema si no la propia identificación del problema. Es evidente que un perro grande con conductas agresivas es un peligro para la sociedad (y no insinúo si no aseguro que se puede trabajar sin técnicas aversivas, que no es lo mismo que trabajar únicamente con refuerzo positivo, aunque eso ya se lo habrá imaginado), pero no podemos generalizar, ya que no es lo mismo tratar un perro agresivo por dolor, que uno que muerde sólo a otros machos o aquel que agrede por un historial de maltrato. El exhaustivo estudio del perro y su entorno nos dan la información necesaria para trabajar, estará usted de acuerdo en que las conductas agresivas no son el problema, si no la manifestación del problema, y las causas pueden ser muy diversas como dije antes. Los propietarios deben aprender eso, y desconfiar de los que ofrecen técnicas definitivas y la verdad absoluta, no fijarse únicamente en si el educador usa o no usa refuerzos positivos (que por cierto, no se reducen a salchichas únicamente, hay otros reforzadores que funcionan mejor, de ahí la ironía del título). Hay educadores buenos y malos en todas las vertientes, pero los peores sin lugar a dudas son los que no dudan de su propio trabajo, porque desconocen lo que ignoran.
      La idea, querido Jorge, es animar a los propietarios a pensar y a ser selectivos cuando buscan un profesional, desconfiando del que les ofrece la respuesta cuando ni siquiera ha planteado las preguntas.
      Un saludo, y que tenga un buen día

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