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Desde hace varias décadas (un largo lapso de tiempo, pero minúsculo si lo comparamos con el tiempo que la humanidad lleva conviviendo con los perros), se han popularizado ciertas teorías que se han anclado profundamente en la cultura popular. Lo curioso es que la mayoría de las personas que trabajan de manera profesional con los perros ni siquiera saben en qué consiste exactamente la famosa teoría de la dominancia. Ni en qué consiste, ni de dónde viene ni de quien… entiendo que no todos sabemos hacer de todo, pero si tu trabajo se basa en lo que has oído de otros adiestradores y ni siquiera te ha intrigado saber un poquito más sobre ese tema, mal vamos.

Empecemos por el principio…

El modelo alpha de dominancia se gestó en unos estudios sobre manadas de lobos en los años 40. Basados en observaciones sesgadas de las mismas, pues no es fácil estudiar una manada de lobos en libertad, se obtuvieron algunas conclusiones erróneas cuya sombra llega hasta nuestros días. No es que las conclusiones estuvieran equivocadas, es que no tenían suficiente información.

Curiosamente, tan populares se hicieron estas teorías que no sólo se aplican a lobos si no que basta con poner un documental de animales para que nos identifiquen un individuo alfa ya sea en grupos de elefantes, hienas y si nos ponemos hasta caracoles.

¿Es un error pensar que dentro de un grupo social hay grados?

No, no lo es. Dentro de cada grupo social hay unas jerarquías (es decir: un orden, una organización). Puesto que nos gusta vivir en grupos, es necesaria cierta organización para evitar conflictos, y también una serie de rituales para afianzarlos. El problema al hablar de jerarquía, es cuando implica casi un estado de terror dentro del grupo, en el que cada individuo dedica todo su tiempo en intentar ocupar el lugar de otro y de una manera más bien violenta.

Pensemos en los grupos de personas. El grupo más evidente es la familia, donde hay una jerarquía natural: los padres son los que controlan los recursos, los hermanos mayores tendrán cierto poder sobre los más pequeños pero obedecen a los padres, etc. Es un orden lógico y evidente, pues son los padres los que toman las decisiones, pero las jerarquías no implican una dominación cruel y sistemática sobre los que está por debajo, más bien una guía de los mayores sobre los más pequeños. De hecho, si consideramos que el dominante es el que controla los recursos, este razonamiento se cae por su propio peso. Probablemente los más pequeños coman los mejores alimentos y tengan el mejor sitio para dormir, pero seguirán siendo los padres los que provean el lugar de descanso y la comida. Si ahora consideramos que una familia de lobos funciona de manera muy parecida, entenderemos en qué consiste el papel del alfa.

¿Y qué ocurre cuando los hijos crecen? ¿No empiezan a intentar desafiar al alfa?

Según el profesor David Mech, no existe endogamia en las manadas de lobos, así que es bastante improbable que entre hermanos se produzca lucha por las hembras. Cuando los machos crecen lo suficiente, suelen separarse de la manada para formar su propia familia. Las hembras, si hay abundancia de recursos, pueden quedarse más tiempo e incluso ayudar a criar a la próxima camada. Es difícil sacar más de una camada a la vez, así que no es que la hembra dominante sea la única que se reproduzca, es que probablemente se necesite toda la ayuda posible para sacar su camada adelante. Parece ser que las demás hembras padecen un pseudoembarazo e incluso llegan a producir leche, lo cual parece estar relacionado con los pseudoembarazos que se observa en las perras.

En una familia de humanos ocurre algo parecido. Los hijos cuando crecen no intentan ocupar el lugar del padre (y si lo hacen es porque existe algún problema serio), simplemente cuando sienten la necesidad de formar una familia o de ver mundo y además escasean los recursos (espacio en casa, etc) se van.

En un seminario se le preguntaba a David Mech (uno de los precursores de la famosa teoría de la dominancia) quién come primero en una manada de lobos. La respuesta no deja lugar a dudas: “Tras la caza, si la presa es pequeña, comen antes los padres, con la finalidad de poder regurgitar comida suficiente para los cachorros más pequeños y por tanto, más débiles. Sus hermanos mayores, al ser más fuertes, deberán esperar a comer los restos. Si la presa es grande, comen todos a la vez, indistintamente de quiénes sean. Además, añade: “El macho cederá su comida a la hembra cuando estén criando alguna camada, para asegurar la supervivencia de sus genes”. La próxima vez que alguien te recomiende comer antes que tu perro para demostrar quién manda, medita sobre esto.

Por cierto, un dato importante es que David Mech prefiere dejar de usar el término ”alpha” por las connotaciones que tiene y utilizar “padres” y “pareja reproductora”.

[youtube link=”http://youtu.be/LAHyqI2VOB8″ width=”600″ height=”338″]

Es realmente curioso que donde unos ven conclusiones obvias de colaboración y vida familiar, otros extraigan las conclusiones totalmente opuestas. Basándose en la existencia de un individuo alfa o dominante como les gusta llamarlo, imaginan todo un plan para someter mediante la fuerza e intimidación al resto de los miembros del grupo. Y por supuesto, los demás individuos pasan sus miserables vidas pensando en cómo derrocar al líder y ocupar el poder. Parece más una psicosis paranoide que la pertenencia a un grupo social.

La teoría de la dominancia en realidad les es muy útil a algunos para justificar cualquier cosa que quieran hacer con un perro. Como ante todo hay que quedar por encima del perro, cualquier técnica o artilugio de tortura es válido. Pero a este razonamiento le veo algunas lagunas. La primera es que si quieres ser el líder de la manada, necesitas tener madera de líder. Esto implica proveer los recursos, ser una persona con seguridad en si misma y gran capacidad para resolver conflictos. Si tienes que utilizar la violencia y la intimidación de manera habitual para mantener tu posición no eres muy buen líder.

[quote_center]A los líderes se les respeta por lo que son, a los tiranos se les teme por las represalias.[/quote_center]

Respecto a la supuesta técnica de dar golpecitos en el cuello al perro porque es lo que se supone que le haría la madre, Mech responde: “Los lobos adultos, generalmente los padres, pueden coger a sus crías del pescuezo o para trasladarlas a otro sitio, a veces durante kilómetros, o para tumbarlos en el suelo y sujetarlos por el cuello tratando de inmovilizarlas para que no se alejen de la madriguera, soltándolos y dándose la vuelta para que el cachorro le siga, es más una forma de evitar que se alejen que un castigo”.

Y por cierto, ¿tolerarías en cualquier otra persona las correcciones que te hace tu madre? Medita sobre esto también.

La mitología que se ha creado alrededor de la teoría de la dominancia es increíblemente extensa, y se retroalimenta como un monstruo insaciable. Algunas de las ideas más o menos absurdas se detallan a continuación:

No debes dejar a tu perro subir al sofá ni muchísimo menos dormir en la cama. Es el líder el que duerme en el mejor sitio. Vale, esto encierra parte de verdad. Tanto los perros como los lobos prefieren descansar en lugares altos, algo muy lógico porque así pueden controlar el entorno y proteger a su familia, así que los cachorros deben estar en lugares más bajos y protegidos. Esto no parece tener mucha relación con dormir la siesta en el sofá, el perro busca el sitio más cómodo de la casa y punto. En cuanto a lo de la cama, no parece muy probable que el padre de familia lobuno se acurruque en el lugar más abrigado y protegido y deje a la hembra y a los cachorros en el sitio peor.

Pasar por delante de ti en las puertas o tirar de la correa son claros indicios de que intenta dominarte. Punto uno: en el campo no hay puertas. Es un pequeño matiz, pero es que no se muy bien cuál es el paralelismo con los lobos. Imagino que esto y lo de tirar de la correa está relacionado de alguna manera un poco retorcida con que son los líderes de la manda van los primeros cuando van de caza o se desplazan de un lado a otro. En fin, es que sería un poco raro que dirigiera la caza un individuo joven y con poca experiencia, o que decidiera dónde van a dormir. Este dato no lo he comprobado, pero sospecho que en los desplazamientos uno de los padres va delante y otro detrás controlando el grupo. En cualquier caso, cuando paseas con tu perro suelto, lo normal es que se adelante algunas veces y otras vaya detrás porque tiene interés en muchas más cosas que nosotros. Pero, al final, somos nosotros los que decidimos el camino.

Nunca debes dejar que un perro gane en los juegos de tira y afloja. Bien, no se quién ha inventado esta estupidez pero no hay por dónde cogerla. Está demostrado que las estructuras cerebrales que se activan en el juego son distintas completamente de las de la lucha. Así que si el perro está jugando, sabe que está jugando. De hecho, sólo hay que observar cuando dos perros juegan: es indiferente la edad y el tamaño, ambos se intercambiarán los papeles continuamente. La reverencia de juego significa que todo lo que ocurre a continuación “es broma”, y el juego es un excelente modo de reforzar los lazos y reducir las tensiones. Por cierto, por propia definición, una conducta que no es reforzada tiende a extinguirse, así que el resultado de no dejar nunca ganar al perro es que pierda el interés.

El juego siempre debe iniciarlo y acabarlo el líder. Se debe jugar cuando ambos participantes tienen ganas. No entiendo qué tiene esto que ver con el liderazgo.

Si el perro no se somete voluntariamente, hay que obligarlo. Esto implica ponerlo panza arriba por la fuerza, utilizando la técnica conocida como alpha-rolling. Pues para el que no lo sepa, este comportamiento es un ritual, una forma de comunicarse. No es la única forma que tienen de hacerlo pero tal vez sí la más espectacular, y no es una acción dirigida por el individuo que está de pié si no por el que se tumba. Significa “no quiero problemas y esta es mi declaración de intenciones”Imaginemos que un lobo se lo hace a otro por la fuerza, sería tremendamente peligroso para ambos, así que es porque realmente quiere hacerle daño. Algunos autores afirman que sólo tendría este comportamiento si tiene intención de matarlo.

¿Qué sentirá un perro cuando se le obliga por la fuerza a adoptar esta postura? No es posible saberlo a ciencia cierta, pero sospecho que no es muy bueno para su salud mental. Eso suponiendo que se deje. También puede ocurrir que no lo vea del todo bien y te muerda, lo cual no sería raro. Si no fuera tan triste me reiría cuando recuerdo un adiestrador que recomendaba a una señora de complexión normal hacérselo a un golden con problemas de agresividad. En realidad es un buen consejo, si no la mata lo tendrá dominado, en ambos casos se soluciona el problema.

Seguro que hay muchas más, pero creo que ha quedado bastante claro en general. Sólo me gustaría comentar un último punto: en muchos programas de adiestramiento, libros e incluso programas de televisión se insinúa o incluso se dice abiertamente que haciéndote el líder todo lo demás viene rodado. Ejem, me asaltan algunas dudas.

¿El hecho de ejercer una intimidación constante sobre el perro le otorga poderes paranormales? Porque no hay otra explicación para que el perro de repente deje de ladrar a otro perro, sepa en qué lugar exacto de la casa puede o no tumbarse, acepte cualquier visita y manipulación, pierda el miedo al veterinario, se quede sólo en casa sin problema (una vez leí que un perro que ladra y destroza cuando se queda solo es porque se siente el líder y no soporta que te vayas sin su permiso), y un largo etc. Hay algunos perros que lo hacen, pero probablemente lo harían de todas formas, pues son seres extraordinarios.

Y ahora que todo queda más o menos claro, se nos ha quedado un punto en el tintero: los lobos no son perros. Vaya, todo nuestro razonamiento no sirve de nada.

Resulta que Frank Beach, otro investigador, dedicó 20 años de su vida a estudiar grupos de perros, no a extrapolar el comportamiento de los lobos. Y oh sorpresa, sus resultado fueron diferentes y sin embargo no suelen ni siquiera mencionarse en los libros sobre adiestramiento.

Algunas de las conclusiones que obtuvo de sus estudios fueron:

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  • Los perros tiene una jerarquía muy rígida
  • Las perras tiene una jerarquía también pero es más variable
  • Al mezclar los sexos, también se mezclan las reglas
  • Los cachorros jóvenes tienen lo que se denomina “licencia de cachorro”, que les permite hacer prácticamente todo. Las hembras toleran mejor que los machos la licencia de cachorro. Queda revocada más o menos a los cuatro meses cuando otros perros adultos de medio rango lo obligan a hacer todos los rituales de apaciguamiento adecuados. Los perros que están más altos en la jerarquía no tienen nada que ver con esto.
  • No hay una dominación física, todo se consigue a través del acoso psicológico. Es una sucesión de rituales.
  • Muy pocos perros “alfa” han conseguido su posición gracias a la intimidación y la fuerza. Los que lo hicieron demasiado rápido fueron desposeídos de su cargo. A nadie le gustan los dictadores.
  • La gran mayoría de los perros alfa dirigen a los demás de forma benevolente. Confían en su posición y no se rebajan para demostrar que tienen razón. Tampoco se pelean los animales de bajo rango, pues saben que perderían y aceptan su posición.
  • Quienes se pelean son los animales de medio rango, pues su posición les crea inseguridad.
  • Alfa no es sinónimo de dominio físico. Cada perro especifica los recursos que considera importantes y no necesariamente es el más fuerte el que los controla todos.
  • Como los perros domésticos viven con los humanos, nosotros formamos parte de su manada y tenemos que tratarlos como miembros de la misma

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Según Barry Eaton, los principios del mito de la dominancia son los siguientes:

1. La estructura social de los lobos se explica como una jerarquía de dominancia lineal en la que hay una lucha constante por ser el alfa y dominar a la manada.

2. Los perros domésticos descienden de los lobos y por lo tanto se les ha de aplicar la misma estructura.

3. Los perros tratan de dominarnos

4. Tenemos que estar preparados, dar el primer golpe preventivo y dominarlos implantando con firmeza rígidas reglas.

Pero ahí no queda todo:

[check_list]

  • Como el perro desciende del lobo, su comportamiento es el mismo que el de un lobo
  • El ancestro del perro es el lobo gris de Norteamérica
  • Como los lobos grises forman manadas con una estructura jerárquica, los perros también
  • Como los perros domésticos viven con los humanos, nosotros formamos parte de su manada y tenemos que tratarlos como miembros de la misma

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Y así, hasta el infinito y más allá.

Si has conseguido leer hasta aquí enhorabuena, realmente te interesa el tema. Pero en realidad podríamos haberlo resumido en seis frases:

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  • Los lobos se comportan como lobos, no como la idea que tenemos de los lobos.
  • Los lobos viven en grupos familiares muy similares a los de los humanos.
  • Como en cualquier grupo social hay unas normas y unos líderes que dirigen y protegen a los demás.
  • Los líderes son firmes, justos y benevolentes y son seguidos de buena gana por los demás. Los tiranos son crueles e intimidantes y acaban siendo derrocados.
  • Los perros no son lobos. Son perros.
  • Los perros se comportan como perros.
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¿Y cómo se comporta un perro? Llevan al menos 15000 años con nosotros, algo habremos aprendido desde entonces.

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